¿Alguna vez te has preguntado si lo que estás haciendo es lo que realmente quieres hacer?
A menudo, la vida nos empuja por inercia hasta que un día la pregunta surge, inevitable. En mi caso, el primer paso hacia la respuesta llegó de forma inesperada cuando, sin saber siquiera que necesitaba un cambio profundo, llegué a SANANDO.
Fue allí donde encontré, sin buscarla, la medicina que mi alma reclamaba. En ese espacio no solo comenzó mi sanación, sino que me brindaron la posibilidad de generar un nuevo “Adonde”, una dirección clara que antes no existía.
Aquella sanación de la herida fue el verdadero punto de partida que me permitió atreverme, soltar el rumbo conocido y comenzar algo completamente diferente.
Ese paso fue el inicio de un proyecto que hoy toma forma en dos senderos que convergen: el yoga y el bienestar en mi centro de belleza.
Tras dejar atrás mi antiguo trabajo, comencé a buscar algo que vibrara con mi nueva intuición. Primero llegó una formación en coaching integrativo y gestión emocional que abrió las primeras puertas.
Pero fue el yoga el que apareció de forma inesperada, gracias a un amigo que me animó a probar la práctica sin expectativas; solo respirar y observar.
En esa esterilla apareció lo que no había visto hasta entonces: la rigidez. Sentir la dureza de mi propio cuerpo supuso un gran choque, una verdad física que marcó un antes y un después en mi forma de relacionarme conmigo misma.
Fue el nexo perfecto para lo que vendría después: La Segunda Educación.
En la escuela de La Segunda Educación encontré ese aprendizaje profundo y continuo que mi parte psicológica anhelaba. Fue allí donde las piezas inconexas cobraron coherencia.
Comprendí que el sistema del Cuarto Camino de Gurdjieff, la profundidad de Jung y sus símbolos o las leyes universales del Kybalión no eran lecturas aisladas, sino los pilares de la enseñanza que hoy me permite pensar de una nueva manera.
Integrar la sombra, conocerse a uno mismo y darle un sentido real a la existencia se convirtió en mi proceso de autocompletarme.
Este recorrido me llevó a profesionalizarme en el yoga, descubriendo una sensación de plenitud que nunca imaginé.
Para mí, el yoga es la fusión perfecta entre la psicología y el movimiento. Cada pensamiento en desarmonía se refleja en el cuerpo como un bloqueo o tensión; a través de la práctica, aprendemos a soltar y recuperar el equilibrio.
Hoy, todo este conocimiento —desde la sabiduría del Eneagrama hasta la anatomía funcional de la pelvis y los chakras— es una extensión de lo que ofrecemos en Sun Time.
Es mi forma de compartir una visión donde el cuidado del cuerpo y la mente forman una unidad indisoluble.
El yoga es la llave que abre la puerta a lo desconocido en uno mismo. Y esa puerta, una vez abierta, ya no vuelve a cerrarse.
Con cariño,
Ana Belén